12 DE OCTUBRE: MISERIA, REDUCCIÓN, MUERTE, LUTO... NADA QUE FESTEJAR

Escrito por guarani 12-10-2009 en General. Comentarios (0)

12 DE OCTUBRE: MISERIA, REDUCCIÓN, MUERTE, LUTO… NADA QUE FESTEJAR

Por: DavidGaleano Olivera ( * )

 

               Se aproxima un nuevo 12 de octubre. En varios países y ciudades deAmérica y del mundo, se recordará y celebrará lo de siempre: el “Descubrimientode América”, el “Encuentro de dos mundos”, o el “Día de la raza ola hispanidad”, etc; sin embargo, para otros -que no tienen voz- será larecordación del eterno retorno al prinicipio de la miseria, de lareducción, de la muerte y del luto. Para éstos no hay nada que festejar.

               17 Parcialidades Indígenas -según otros 19- sobreviven en condicionesinfrahumanas en el Paraguay y que equivalen a unos cien mil últimosIndígenas (casi el 1,5% de la población total del país). A su vez, la mitadde las 17 parcialidades tienen menos de mil últimos miembros; siendo el casomás crítico, el de los Chamakokos que no pasan de 150 últimas personas, que-por consiguiente- están en la línea de la muerte; en otras palabras,próximos a un brutal etnocidio.

               De hecho, la historia no se puede cambiar. También, sabemos muy bien que yamucho se escribió sobre la cuestión; sin embargo, no podemos dejar pasar esta trágicafecha sin -por lo menos- hacer unas breves consideraciones sobre esascuatro palabras (miseria, reducción, muerte, luto). Las cuatro palabras sonconcepciones humanas que, sin embargo, encierran ideas y acciones totalmenteinhumanas sistemáticamente aplicadas hasta hoy con las Comunidades Indígenas.

               Hoy podemos recorrer el Paraguay y fácilmente podríamos descubrir sin hacerningún esfuerzo, quienes son índigenas y quienes no. El indicador más sencilloserá la MISERIA y sus diversas manifestaciones: indígenasexpulsados de sus tierras, mendigando en los bordes de aquellas propiedades quealguna vez les pertenecieron; o bien, miles de indígenas mendigando en lascalles de los centros urbanos; vestidos precariamente, expuestos al calor, elfrío y la lluvia, con toda clase de enfermedades, “viviendo en la calle” sinviviendas propias y dignas de los seres humanos; comiendo porquerías; y unagran cantidad de ellos, ejerciendo la prostitución y sometidos al alcohol, eltabaco y la droga. Para completar -lejos de generar por lo menos laconmiseración de la sociedad- hoy se ganaron apelativos como “sucios”, “puercos”,“ignorantes”, “salvajes”, “zánganos”. Después de lo expuesto, no creoque exista otra imagen que esa, que describa con tanta perfección einhumanidad a la miseria. Ningún gobierno, incluido el actual,aplicó política alguna a favor de la dignificación de la vida de los sereshumanos que componen las Comunidades Indígenas. Sin embargo, todos prometieronel “oro y el moro” durante las campañas proselitistas. En Paraguay, nadie hizonada, salvo algunos intentos de algunas organizaciones no gubernamentales, constituyéndoseen honrosas excepciones pero que no hacen la regla. ¿Ypara qué sirve el INDI (Instituto Nacional del Indígena) en su condiciónactual?, pues… para nada. Incluso los propios indígenas no se dan cuentade que esa institución, sumida en la más absoluta precariedad y abandono,nunca será la solución a las necesidades indígenas. La problemáticaindígena es tremendamente complicada y para su solución requiere de sumasvarias veces millonarias; y -a fuerza de ser sinceros- eso dinero el Paraguay nolo tiene. Es más -siendo más sinceros aún- la problemática Indígena no fue yno es la prioridad del Estado. Esta afirmación nos conduce a una conclusión“difícil de digerir” pues parece que ya no existe ni existirásolución para los problemas indígenas. El INDI es apenas una burdaexcusa para mentir a los indígenas y mantener por algún tiempo más la “ilusión”de ellos de acceder a una vida digna y sobre todo de volver a vivir asus anchas; es decir, como vivían antes de la llegada de los conquistadores. Lastimosamenteeso, en las condiciones actuales, ya no será posible. La situación se volvió insostenible.Ellos ya no pueden ni podrán reunirse en su templo a cumplir consu ritual del ñembo’e jeroky. Las sonajas y las takuaras ya no puedensonar. Ya no pueden beber su kaguy (chicha). Ya no pueden reunirse enasambleas. Ya no pueden cumplir regularmente con ninguno de esos ancestralesprincipios sagrados y comunes a prácticamente todos ellos. Y pensar que esosprincipios son la razón de sus vidas. Hace tiempo que los Indígenas comenzarona borrarse y a sobrevivir en esta amenazadora oscuridad. Se hicieroninvisibles a nuestros sentidos (están pero no están), de ahí que nosotros noshicimos insensibles a sus padecimientos.   

               Ni los judíos, ni los negros, ni los que padecen cáncer o VIH, etc. han sidotan discriminados y menospreciados como lo han sido las comunidadesIndígenas; y no existe peor forma de REDUCCIÓN que aquella que segenera precisamente en la discriminación y el menosprecio. La reducción abarcósus tierras, sus religiones, sus culturas y en particular sus lenguas. Losconquistadores, en nombre de Dios y del Rey, asesinaron a millones deIndígenas; y los que sobrevivieron a la hecatombe fueron violados, esclavizadosy sometidos a toda clase de trabajos forzados. Luego, los misioneros seencargaron de proseguir con la otra reducción, la religiosa, la de la cruz; quetambién fue violenta, sanguinaria y trágica. Los pocos indígenas que hoysobreviven son sometidos a la reducción de los latifundistas, de losagrotóxicos y de la degradación ambiental, que constituyen la cara modernapero perversa de la reducción y de la muerte. Mientras unos cuantos poderososexponentes de la sociedad alardean mencionando que la agroindustria (la soja,sobre todo transgénica) es la mejor herramienta que permite pagar la deudaexterna, cientos de inocentes Indígenas y no indígenas están siendocontaminados criminalmente. Hoy las comunidadesindígenas ya no son dueñas de aquellas tierras que tiempo atrás eran de supropiedad. Ellos fueron expulsados de sus tierras por esta jauría de mercaderesde la naturaleza. Hoy, los pocos que quedan, sin los animalessilvestres, sin sus árboles y enormes bosques, sin la miel, sin los cursoscristalinos y sanos de agua; se ven obligados a volcarse a la granciudad para mendigar un pedazo de pan. Nadie les tiene consideración.Son poco menos que animales.

               La MUERTE es el final de todo. Es duro admitirlo, perola muerte es desde hace más de 500 años la compañeraindeseada, implacable y terrorífica de los pueblos indígenas. Ancianos,adultos, jóvenes y niños mueren diariamente. Mueren por causa de laindiferencia, mueren por causa del odio, mueren por causa de las ambiciones,mueren por causa de la ostentación del poder, mueren por causa de las armas,mueren por causa del glifosato y otros agrotóxicos, mueren por causa de ladeforestación y de otras formas de degradación ambiental, mueren por causa dela contaminación de los ríos, arroyos y otros cursos de agua, mueren por causade los grandes y despiadados terratenientes que arrasan sus comunidades, muerenpor causa del hambre, mueren por causa de la falta de solidaridad, mueren porcausa de las enfermedades, mueren por causa de sed, mueren por causa de la faltade alimentos, mueren por causa de otras religiones y por causa de fanáticosreligiosos, mueren por causa de políticos inescrupulosos que manipulan susvotos, mueren por causa de cientos de ONGs que lucran con sus necesidades.También mueren porque ya no tienen su opy (templo), mueren porque ya no puedenhacer sonar sus takuara y sus sonajas, mueren porque ya no pueden realizar su ñembo’ejeroky, mueren porque ya no pueden preparar ni consumir su kaguy, muerenporque ya no pueden usar sus jeguaka o akângua’a (vincha), sus mbo’y (collar),sus tembeta o sus namichâi (aros); mueren porque ya no pueden decir laspalabras sagradas (ñe’êngatu); mueren porque la tierra que según ellosno tiene dueño, ahora si lo tiene; mueren porque los animales que según ellosno tienen dueños, ahora si los tienen; mueren porque las plantes que segúnellos no tienen dueños, ahora si los tienen; mueren porque ya no tienen susasientos en los fogones, y mueren porque ya no tienen sus tekoha (aldeas) y porconsguiente ya no pueden reunirse cotidianamente para agradecer a Ñande Rupor cada nuevo día que amanece, por las hermosas flores, por el dulce canto delas aves, por la gratificante circunstancia de vivir un nuevo día con amor,justicia, solidaridad, alegría; en síntesis, progresar en la búsqueda deltekokatu (vida plena).

               La miseria, la reducción y la muertenos conducen al cuarto término: LUTO. En efecto, el luto es lamás significativa de las cuatro palabras, ya que implica dolor y tristeza; quees lo único que inspira este 12 de octubre. De manera hipócrita, en esafecha escucharemos, una vez más, unas cuantas poesías, una andanada de promesaso algún lacrimógeno compromiso de buenas intenciones pero que solamente formanparte de la rutina de la fecha. Habrán actos a favor y en contra, cuatro ocinco Indígenas serán entrevistados por la radio y la televisión; algunosmedios impresos les dedicarán no más de media página; las ONG publicarán algúnpronunciamiento o manifiesto; en las escuelas y colegios se les recordará a losalumnos que “los indígenas son nuestros hermanos” y en su “homenaje” leerán enlos libros alguna miserable y breve alusión a los indígenas. Leerán que losIndígenas “habitaban”, “recorrían” y “se alimentaban”… pero todo en tiempopretérito pues todos los libros escolares -que sirven para educar- ya danpor muertos a los indígenas, es decir, ya fueron.

Mehubiera gustado escribir un texto más optimista, más agradable y sobre todo máshumano pero es imposible. Las circunstancias no dan para eso. La situación escrítica. Hace mucho tiempo que el ATENEO DE LENGUAY CULTURA GUARANI viene denunciando los padecimientos que sufren loshermanos Indígenas que habitan el Paraguay, pero nadie escuchó nuestroslamentos. Hemos aportado lo que pudimos. Procuramos crear conciencia en laciudadanía al respecto, ya sea en reuniones, congresos, institucioneseducativas, y en Internet (varias de nuestras denuncias han sido reproducidasen numerosos sitios de todo el mundo). El ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANIno tiene los recursos; en otras palabras, no tiene dinero, solamente estáimbuido de buenas intenciones. Lastimosamente, en esta problemática las buenasintenciones no sirven para nada.

Es urgente y perentorio que las autoridades nacionales hagan algoa favor de los Pueblos Indígenas; ya que si eso no ocurre, el finde los tiempos se acercará más raudamente a ellos. Los Indígenasestán tocando fondo y eso es trágico. Por eso digo, así como están lascosas: 12 de octubre: miseria, reducción, muerte, luto… nada que festejar.

 

(*)   Profesor universitario. Presidente (Director General) del ATENEO DE LENGUA Y

CULTURA GUARANI.Docente de Lengua Guarani. Escritor bilingüe. Traductor público. E-mail: dgo@paraway.net.py ateneoguarani@tigo.com.py